El CLS reinventa el segmento coupé de cuatro puertas, de nuevo

El CLS reinventa el segmento coupé de cuatro puertas, de nuevo

Si se busca el término coupé de cuatro puertas en un diccionario, deberíamos encontrarnos una imagen de un CLS de Mercedes-Benz. Fue el primero en el mundo, como dicen en Mercedes-Benz, y creó un segmento que hoy en día incluye a rivales como el Audi A7, el Porsche Panamera o el BMW Serie 6 Gran Coupé.

Estéticamente es espectacular. En el lenguaje de diseño de Mercedes lo llaman Sensual Purity. Sus rasgos más llamativos son la forma de la parrilla (cuyo contorno se ensancha hacia abajo), el frontal inclinado hacia delante, los faros anchos (de corte bajo), y los pilotos traseros divididos en dos secciones.

El resto de volúmenes no son tan angulares, aunque tampoco tienen por qué serlo. Mercedes ha optado en este modelo por líneas fluidas. El vicepresidente de marketing, Bernie Glaser enfatizó que "el tiempo para los pliegues y los bordes ha terminado" y no podemos verlo más claro en este modelo.

Toda la cubierta es de aluminio continuo, con un pliegue a la altura de la cintura que apenas se nota pero sirve para romper con un aspecto que podría pecar de plano. Las ventanas sin marco, los accesorios de iluminación LED estrechos, el alerón integrado... son acabados cogidos de la línea AMG y que completan ese este estilo sofisticado y elegante.

Mientras que el sedán de la Clase E, con el que comparte plataforma, opta por el lujo total, el CLS intenta llamar la atención de los más atrevidos. ¿Puntos clave? Una suspensión más deportiva que el Clase E y un nuevo motor de seis cilindros en línea. La línea de seis es la primera que la compañía ofrece en más de 20 años (el último Mercedes en utilizar una línea de seis cilindros fue el S320). Y aunque la arquitectura puede ser de la vieja escuela, el motor que monta está lejos de serlo.

Hablamos de un motor de 3.0 litros turboalimentado que produce 362 CV. A esto hay que sumar un motor eléctrico y la transmisión de nueve velocidades. Técnicamente hablando, sí, es un híbrido, pero Mercedes prefiere usar el término "EQ Boost". La terminología puede parecer una tontería, pero está justificada en este caso. El motor eléctrico casi hace desaparecer por completo el retraso en la respuesta del turbo.

Sobre el interior, el habitáculo es increíblemente elegante. La palanca de cambio sigue estando en la parte posterior de la mano derecha del conductor y los controles del parabrisas a la izquierda. Pero la configuración del control de crucero se ha movido al volante, y el ajuste electrónico del volante está ubicado más abajo. El resultado es un diseño muy limpio y simplista en comparación con otros modelos de la misma marca.

El CLS también se libera de elementos como el plástico negro piano ofreciendo únicamente acabados en madera y tratamientos de cuero negro de alta calidad. Los asientos acolchados son otro aprobado con nota. Están cuidadosamente acabados y, aunque parezcan un poco rígidos, siguen siendo bastante cómodos.

Sin embargo, uno de los puntos más atractivos es la pantalla frontal opcional de 12,3 pulgadas, extremadamente funcional y perfecta para un coche que incluye todas las funcionalidades del CLS. Además, los pequeños paneles táctiles situados en el volante hacen que la navegación por la pantalla sea fácil e intuitiva.

Y los avances tecnológicos continúan con los sistemas de seguridad. El CLS viene de serie con un Mercedes Intelligent Drive tomado de la Clase S. La asistencia activa de frenos, una función que alerta de forma sonora a los conductores de un riesgo de colisión. El control de distancia, la asistencia de dirección, el monitoreo de puntos ciegos y la asistencia de mantenimiento de carril son opcionales, pero valen la pena.

Cuando el CLS no está liberando a todos sus 362 caballos, puede navegar cómodamente con casi autonomía y sin casi ninguna maniobra humana. Frena hasta cero mph, se mantiene centrado en el carril de manera regular (es decir, no hace ping-pong), puede cambiar de carril automáticamente y tiene un periodo de 30 segundos en el que está configurado para seguir vehículo que está enfrente. Es una configuración similar a la Clase E, pero se siente más avanzada en este modelo.

En definitiva, el CLS vale su precio de venta. Es esencialmente un Clase E más agresivo. Se desenvuelve a la perfección tanto por el centro de una ciudad como por una curva montañosa.

Es hermoso y agresivo, y encarna el espíritu coupé de cuatro puertas a la perfección.